miércoles, 7 de septiembre de 2016

Más tranquilidad por favor...

Estaba yo leyendo un interesante blog cuando me he topado con una entrada que me ha recordado una experiencia pasada.

Mi memoria ha remontado unos años: una salida montañera de fin de semana con la sociedad. Llegamos a un pueblecito donde se encontraba el albergue donde cenaríamos y pasaríamos la noche.

Como cenamos pronto, la mayor parte del grupo decidimos ir a tomar el “café” al bar del pueblecito. Eramos unas 40 personas en total y unas 30 nos dirigíamos hacia allí en tropel.

en grupo


El lugar era un pequeño pueblo de montaña con muy pocas casas y un bar con tele.

En grupos fue llegando la gente hacia allí y colocándose en las pocas mesas que tenía y el resto, de pie esperando que los portavoces pidiesen…

Yo iba con dos mujeres, llegamos de las últimas y cuando entramos había un barullo terrible… ...entrabas del silencio casi absoluto de la calle al pequeño bar lleno de exaltados montañeros pidiendo su “café” de buenas noches… ;-)

café de buenas noches


La queja general era que iban muy lentos sirviendo, que no se movían…

... aquí estamos acostumbrados a llegar, pedir, que te sirvan y salir pitando… 

no hay que enfadarse sin motivo
Nosotras estábamos en una esquina de la barra observando el espectáculo: la mujer que atendía iba a su ritmo pero no paraba; vino otra de dentro y se unió al trabajo, pero no tenían maquinas suficientes para tanta gente que de repente había entrado…

Una de las mujeres que me acompañaba, finalmente también se quejó diciendo lo lento que iban y que tardarían mucho hasta llegar a nosotras.



A mi los ojos me hacían chiribitas con lo que estaba viendo y oyendo porque la verdad, no entendía nada. Resulta que habíamos ido a esa zona a disfrutar del entorno, de la forma de vida tranquila, a descansar y al día siguiente íbamos a hacer montaña para cargarnos de la Energía, Paz y Tranquilidad de la Naturaleza…

Disfrutar de la Naturaleza


Así que les dije a mis dos compañeras: “Es lógico que tarden, hemos entrado todos a la vez en el bar de un pueblo que tiene 4 casas. Venimos además, con nuestro ritmo de ciudad histérica y ellos tienen su forma de hacer. Por lo tanto deberíamos ser nosotros los respetuosos.
¿Quienes somos para exigir nada?

Por otra parte, hemos cenado pronto y hemos venido aquí para hacer tiempo. Si nos sirven enseguida y tomamos el “café”, ¿qué hacemos luego?, ¿esperar la hora para irnos a dormir viendo la tele?

Yo prefiero salir de aquí y dar un paseo por el pueblo mientras los impacientes por su “café” se lo toman y cuando se despeje la cosa, volver, que me lo preparen y tomármelo tranquilamente."

Me miraron unos segundo en silencio y una de ellas dijo: “Tienes toda la razón, vamos a salir de aquí y vamos a dar la vuelta al pueblo”

Cuando salíamos se nos unieron unos cuántos más y juntos empezamos nuestro paseo por el oscuro pueblo. La noche era limpia y la luna llena brillaba en todo su esplendor.

luna llena


Ibamos charlando lo más sigilosamente que podíamos para no armar alboroto y de pronto uno de los que iba por delante exclamó y corriendo se acercó a unos matorrales y nos llamó emocionadamente: “Mirad, mirad lo que hay aquí”


Los que íbamos detrás nos preguntábamos qué sucedía, (¡vaya nochecita!) y qué podía haber visto en la oscuridad… y… ¡¡fue lo más emocionante que nos sucedió en todo el fin de semana!! ¡¡Luciérnagas!! 

Había varias luciérnagas volando en aquel rincón y a todos nos transportó a nuestra infancia. Abobados estuvimos mirando un buen rato, deleitándonos.

No sé de qué estaríamos hablando antes de este suceso pero a partir de aquí y durante toda la vuelta, el tema general fue la añoranza de los tiempos infantiles. 

Cuando llegamos al bar todo el mundo estaba tranquilo, mirando la tele, jugando a cartas o medio dormido. Nosotros pedimos con calma nuestro “café”, lo tomamos calentito y en tropel nos fuimos a descansar pues el domingo tendríamos que levantarnos muy temprano para nuestra salida montañera.





El interesante blog al que hacía referencia al principio es el de Edita Olaizola, que te recomiendo, pues cada post, cada frase, te harán reflexionar y no te dejarán indiferentes,
La entrada que me ha recordado todo, es esta: