sábado, 26 de octubre de 2013

Libro libre - Bookcrossing

En casa tenemos una biblioteca muy extensa, mi ama Karmentxu es una voraz lectora…, primero de libros de biblioteca, luego de libros comprados y actualmente, de nuevo, de la biblioteca, pues ya no sabemos dónde meter todos los que tenemos. Y sumados a los suyos se han ido añadiendo todos los que he ido añadiendo yo.
La verdad, nos gusta leer

Ha llegado el punto en el que ya no sabemos dónde meter todos estos libros. Todas las habitaciones de la casa están llenos de libros por doquier.

Mi primera idea fue llevar todos los libros de bolsillo a la buhardilla y allí estarían perfectamente pero la cosa se complica pues el trabajo que representa tener todo aquello limpio es terrible y para dejarlos llenarse de polvo durante años tampoco es plan….

Luego compré contenedores de ropa y los fuí metiendo allí. Ahora tengo una torre de contenedores muy bien organizados… pero tener libros encerrados de esta manera no tiene ninguna gracia. 

Y esto sólo con los libros de bolsillo, esos libros de batalla en los que realmente lo que tiene importancia es el contenido. Todos los demás están repartidos entre el salón, llenando un mueble grande, el cual va soportando el peso de tanto libro como puede y mi habitación...

Por todo ello, ha llegado el momento de empezar a liberar libros. Y la idea del Bookcrossing me ha parecido genial para ir dando libertad a nuestros libros y que viajen por el mundo. Algunos los he ido dejando en diferentes bibliotecas pero la idea del "Libro libre", de registrarlo y ver por donde anda, me ha gustado.

¿Y en qué consiste el Bookcrossing?
Es una iniciativa mundial basada en una sencilla premisa: liberar libros que ya no leemos, registrándolos antes en la web para poder hacer su seguimiento.
Y si nos encontramos con un libro libre, liberar uno nuestro.

Los pasos a seguir son muy sencillos:

Decidimos qué libro va a "viajar" y lo registramos en la siguiente página:
En esta, obtenemos un número BCID, que será el que identifique a nuestro libro a lo largo de toda su aventura. A partir de este momento ya tiene un diario en el que se irán anotando todos los pasos del libro.
A continuación le colocamos una pegatina en la portada, como esta por ejemplo:
pegatina bookcrossing portada

En esta se explica que el libro no está perdido, se invita a mirar el interior del libro donde habrá otra pegatina y la web donde se explica todo detalladamente.

En el interior del libro puede ir una pegatina como esta:

pegatina bookcrossing interior

Esta otra pegatina es con el logotipo oficial del movimiento:

pegatina redonda bookcrossing

Después la labor está en buscar un lugar en el que dejar el libro para que inicie el viaje. Se puede dejar en la tienda de un amigo, en el parque en un banco o pasárselo a alguien que le guste leer haciendo que la idea de biblioteca global, en la que el libro lo podrá leer cualquiera, tanto en la misma ciudad como en otras, siga prosperando…

Y hecho todo lo anterior, esperar que un nuevo lector lo recoja, entre en la web y cuente que el libro ha sido "cazado", lo ha leído y lo vuelve a liberar. De esta forma el libro tendrá un diario detallado.

Me haría ilusión encontrarme un libro liberado en un parque o cualquier otro lugar público. Y saber que uno liberado por mi está viajando...

Bookcrossing, Libro Libre...

¿Conocias esta iniciativa? ¿La has llevado a cabo en tu ciudad?

martes, 15 de octubre de 2013

Jacinta en casa-5

historias de Jacinta


Las últimas semanas Jacinta no había podido salir a la calle por que había estado algo delicada. No era nada grave pero el doctor le había advertido que su corazón se resentía y que ella debía de ser consciente de esto y hacerle más caso.

Durante quince días tuvo que estar haciendo reposo absoluto en cama..., bueno, eso es lo que el doctor le pidió pero ella era incapaz de estar en cama las 24 horas pues esto era algo que la entumecía y aburría mucho. A pesar de todo, hizo todo el reposo posible pues la medicación que le suministraba el médico le producía un gran sopor.

Como todos los días, después de comer, Jacinta se tumbó en su cómodo sofá y con la televisión encendida entró en un duermevela recordando la época en la que siendo niña iba a una academia del pueblo para aprender corte y confección con la intención de sacarse una titulación.

Por aquel entonces vivía en el pueblo de al lado y tenía que ir a pie hasta la academia. Aquella academia tenía mucha fama por ser su profesora una modista muy conocida y con prestigio por lo que sus alumnas eran niñas de bien del pueblo. Muchas de las chicas, faltaban varias veces pues sin más acudían para tener algo de preparación y no le ponían demasiado interés pero otras, como Jacinta, querían obtener una titulación y dedicarse profesionalmente a ello. Estudiaban el sistema Martí de Barcelona, con unos libros y unas pautas que llegaban desde allí.

Jacinta era una aventajada pues la costura fue algo innato en ella, ya con 9 años se hizo un abrigo con un poco de ayuda de una vecina, por lo que cuando inició  su andadura en esta academia ya sabía coser.

Mientras aprendían y cosían las charlas solían ser muy amenas y aquel día Jacinta contó que al día siguiente, iría a Londres con la familia. Como sucede muchas veces en las conversaciones hay cosas que se comentan más y otras que se comentan menos y esta salida a Londres fue algo que ella mencionó en medio de la conversación y pareció que nadie se había dado cuenta de ello...

historias de Jacinta, en londres


Cuando la clase finalizó, cada una se marchó a su casa y Jacinta se despidió recordando que al día siguiente no podría venir a clase y que se volverían a ver el lunes.

Al día siguiente la clase transcurrió sin Jacinta, pero ahora sí que comentaron las compañeras. Hubo de todo, como os podéis imaginar... Que cómo una familia como "esa" se podía permitir ir a Londres, que qué pintaban allí, que no podía ser, que si, que no...

Mientras, Jacinta y su familia, el viernes visitaban Londres, donde residían familiares en una gran casa con unas vistas impresionantes.

Y el fin de semana transcurrió agitado para algunas personas y muy placentero para para otras...

El lunes, cada cual reanudaba sus quehaceres y Jacinta acudió a la academia como cada día... Allí se encontraban todas las alumnas expectantes y Mari la profesora también. Muchos de los días solían faltar muchas chicas que solían hacer "piperra" de las clase, pero hoy no faltaba ninguna. 

Jacinta, ni se extrañó ni pensó que nada anduviera fuera de tono, ella solamente sabía las tareas que tenía que realizar y con el ánimo y el buen hacer que le acompañaban siempre, comenzó a coser.


Pasaba el rato y todas sus compañeras y profesora estaban muy agitadas, ya notaba ella el ambiente algo enrarecido pero pensaba que era por ser lunes y ¿quizá luna llena?...

De pronto y con todo el disimulo que pudo una de las chicas le preguntó:

- ¿Jacinta qué tal el Big-Ben?

historias de Jacinta, big-ben

Jacinta la miró con cara extrañada y se percató de que todas estaban a la expectativa....

- ¿El Big-Ben? ¿Por qué me preguntas eso?

- Bueno, el viernes estuviste en Londres, ¿no?

Jacinta abrió mucho los ojos y contuvo la risa. Miró de reojo a todas y se dio cuenta de sus caras, que estaban a la espera de su respuesta. Hasta Mari, la profesora, tenía mucha curiosidad. Jacinta quiso abrir la boca para explicar pero lo único que le salió fue una carcajada.

Dejó lo que estaba haciendo y respondió:


- Efectivamente el viernes estuve en Londres con mi familia, pero no visitamos el  Big-Ben, pues este se encuentra en Inglaterra y el Londres de mi familia es un caserío que está en el monte Jaizkibel...  y se echó a reír a carcajadas...

historias de Jacinta, londres baserria


Y las carcajadas despertaron a Jacinta de su duermevela y continuó riéndose un buen rato al recordar las caras de circunstancia que tenían  todas las compañeras... 
... Y sobre todo al recordar que la Vida es emocionante y que de todo aquel grupo de niñas fue ella, "la rústica" la que tuvo grandes oportunidades en Londres y París...


... Pero esa es otra historia...


(Las fotos de Londres, Inglaterra, las he obtenido de google images; la de "Londres caserío", derruido a día de  hoy de www.mendiak.net de un artículo muy interesante de "Kasi")

Por otra parte, me ha hecho mucha ilusión descubrir que el sistema Martí sigue vigente en Barcelona… Se lo tengo que contar a "Jacinta"… :-)




Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358

martes, 3 de septiembre de 2013

Jacinta y Bartolo-4

historias de Jacinta


(Continuación de: Jacinta y el monte)

Karmentxu salió muy puntual de casa,  no quería perderse la historia de Jacinta. El día anterior llegó tarde a todos los recados y quehaceres. Hoy se había levantado más temprano y estaba tranquila para escuchar la historia.

El horario de encuentro de las dos mujeres no era fijo pues cada una de ellas tenía una vida muy diferente a la otra. Jacinta, una mujer de 80 años, con la calma y tranquilidad que dan los años y Karmentxu, una joven de 22 años en la flor de la vida, inquieta y con ganas de aprender. Y aunque las dos tenían una vida diferente, se llevaban muy bien. Al principio se encontraban de vez en cuando y por casualidad, sobre todo al hacer la compra de la mañana y ahora también era por casualidad pero las dos hacían lo posible para que el encuentro coincidiese hacia las 11 de la mañana para darles tiempo a hablar un rato y hacer la compra.

Salía pues Karmentxu de su casa y allí estaba Jacinta esperándola sonriente. El día era precioso, el cielo estaba azul y el Sol lucía plenamente y Jacinta vestía a tono con un blusón de flores multicolores con ribetes negros que iban a juego con unos vaporosos pantalones. No faltaba su bolso cruzado, su sombrero y sus gafas de sol. Elegante como siempre.

historias de Jacinta donostia


Se sonrieron y sin mediar más palabras Jacinta continuo con su historia:

"Como te decía ayer, mi primo Ambrosio y yo, inquietos, nos fuimos a dar una vuelta por el monte mientras los demás quedaban dormitando la siesta.
Caminábamos a buen paso pues los dos estábamos acostumbrados al monte. Mi primo era muy dicharachero y siempre tenía muchas cosas para contar así como chistes. El día era muy limpio con lo que el paisaje era majestuoso y podíamos ver montañas muy lejanas. El monte estaba muy vestido y frondoso pues este invierno había sido completo de nieves y lluvia.

historias de Jacinta cerca de Erlaitz


Yo siempre me detenía a mirar la cantidad de flores multicolores que había por todas partes. La mayoría de las flores eran muy pequeñas pero muy bonitas y de colores fuertes. Solía llevar una lupa para apreciarlas bien pues es increíble lo que nos vamos perdiendo de la naturaleza por ser tan pequeño. De vez en cuando cogía algunas para desecarlas y tenía ya una gran colección. Mi primo también solía llevar unos catalejos y a veces parábamos al sonido de algún pájaro para luego buscarlo y observarlo.

historias de Jacinta, flores de Jacinta


Y de esta manera estábamos llegando a la zona donde queríamos llegar para merendar lo que traía Ambrosio en la mochila y volver.
Estábamos a punto de llegar a una mesa de piedra para sentarnos y descansar cuando nos dimos cuenta que un toro se nos acercaba. Solía haber mucho ganado por aquella zona y este año tenían muchas crías.

historias de Jacinta, toro de erlaitz


El toro empezó a acercarse pausadamente y no le dimos importancia pero de pronto empezó a andar más deprisa. Era un toro singular y llamaba mucho la atención pues era totalmente blanco, muy grande y musculoso. Al parecer se había fijado en nosotros y se acercaba presuroso. La distancia con él era grande todavía pero el toro, sin llegar a correr, se acercaba con prisa hacia nosotros.

historias de Jacinta, toro erlaitz2


Mi primo me decía:
- Conserva la calma Jacinta, que no pasa nada. Lo mejor es quedarnos quietos sin hacer nada. Si corremos será peor...

Y el toro, se nos acercaba más y más, casi corriendo y digo casi corriendo porque al ser tan grande y musculoso no creo que pudiera venir más deprisa. Cuando yo oí la palabra "correr" de boca de Ambrosio y aunque el me estuviera diciendo lo contrario, fue precisamente lo que yo hice: correr...
Y mientras lo hacia le gritaba a Ambrosio, que se quedo quieto:

- ¡Corre Ambrosio, corre, no te quedes quieto, corre!

Mientras yo gritaba como una posesa, corría hacia unos árboles que había cerca y me encaramé a uno de ellos. Me llevé una gran sorpresa al comprobar que Ambrosio estaba paralizado donde lo dejé y el toro ya se acercaba...

Le grité y grité pero ya era tarde, tenía encima el toro...

historias de Jacinta, toro erlaitz3


Cuando el toro estaba cerca de Ambrosio deceleró, se le acercó con calma y cuando lo tenía a su lado, agachó la cabeza para que se la acariciara...
Yo no salía de mi asombro y mi primo me explicó después que al toro le gustaba mucho que le acariciase e hiciese carantoñas. Al asegurarse que el toro era pacífico me llamó pero yo no me bajé del árbol hasta que el toro se marchó...

Por supuesto no nos quedamos a merendar, no fuera que corriese la voz en la manada sobre lo bien que acariciaba mi primo...
Le pregunté por qué  no había corrido conmigo y me explicó que se había quedado paralizado, lo que me extrañó pues mi primo siempre había sido y luego fue un hombre muy seguro y decidido.

A la vuelta hablamos poco de lo sucedido y yo le prometí que no contaríamos su reacción,  cosa que he cumplido hasta ahora, pero ya no importa pues falleció hace tres años.

Llegamos antes de tiempo de vuelta y al vernos mi ama se sorprendió. Les contamos que habíamos visto un toro enorme y nos había asustado. La tía Rufina riéndose nos explicó que aquel era un semental que anduvo de feria en feria y había ganado muchos premios y que ahora, ya retirado, pastaba libre y tranquilamente. Y que al estar acostumbrado siempre entre personas, cuando veía gente se emocionaba y se les acercaba a saludarles.
Ambrosio y yo nos miramos muy serios pues aunque era cierto, el susto no nos lo quitaba nadie."

Se reía Jacinta con ganas y después de un rato de silencio, preguntó a Karmentxu:

- ¿Qué te parece nuestro nuevo amigo Bartolo?

Karmentxu la miró con cara de sorpresa y le dijo:

- ¡Pero todavía no me has hablado de Bartolo!.

Jacinta río a carcajadas,

- Karmentxu, es que Bartolo era el toro, lo acabamos llamando así cuando hablábamos de él...


Ahora reían las dos mujeres a carcajadas, allí, sentadas en el banco del parque, mientras la gente les miraba preguntándose qué podría ser tan divertido.

¿Qué harías tú si te encontrases a Bartolo cara a cara? ;-D

Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358

martes, 27 de agosto de 2013

Jacinta va al monte-3

historias de Jacinta


Salía Jacinta, como cada día a la compra. Estaba contenta porque a sus 80 años recién cumplidos era capaz de valerse por sí sola y se encontraba bien.
La casa en la que vivía era grande, un edificio construido en 1930. Lo mandó construir su padre antes de casarse con su madre. Jacinta fue la única hija que tuvieron y nació en ella. Un edificio hecho a la antigua, con bases sólidas y paredes anchas.

Esa mañana lucía el Sol y hacía una temperatura extraordinaria. Jacinta se vistió con uno de sus elegantes trajes de verano. Este era de color marfil, a juego con sus zapatos, bolso y sombrero. Siempre vestía muy elegante.

Así de radiante salía de casa y algo presurosa pues esta vez también quería coincidir con Karmentxu con la que solía pasar momentos muy agradables, charlando de todo un poco.

Por su parte Karmentxu, en ese preciso momento, salía de la Villa en la que vivía con sus padres y hermanos. Antes de iniciar su camino miró hacia la calle que llevaba a la casa de Jacinta. No la vió pero decidió esperar un poco  pues esta era la hora en la que aparecería toda elegante como todos los días. Efectivamente, por ahí se acercaba Jacinta, erguida y con paso corto para no perder el equilibrio, elegante y sonriente…

Después de las típicas palabras de saludo, hablar del tiempo y de la última noticia escuchada en la radio, Jacinta estaba enfrascada en una de sus historias que Karmentxu esperaba con interés. Muchas veces se preguntaba Karmentxu si todas esas historias serían realmente ciertas, puras invenciones o un poco mezcla de ambas… La cuestión era que le divertían mucho y de ellas siempre aprendía algo nuevo.

Decía Jacinta:

"… yo me llevaba muy bien con mi primo Ambrosio, desde muy pequeños fuimos como hermanos y al vivir muy cerca solíamos estar juntos casi todos los días. 
Un domingo, como tantos, íbamos a pasar el día en el monte donde nos reuiniríamos varias familias. 
No sé a qué horas se habría levantado mi ama para ello pero por la comida preparada debía de ser muy temprano.

historias de jacinta. monte


Estábamos ya a punto, cuando llamó a la puerta Ambrosio, alegre y dispuesto a cargar con lo que fuese.
Mi ama repartió lo que cada uno tenía que llevar y todos salimos felices.
Mi primo Ambrosio y yo éramos los encargados de llevar la enorme cazuela.
Mi aita llevaba varias botellas de vino y sidra. Mi ama un enorme cesto con otras viandas y mucho pan.

No siempre íbamos al mismo monte y esta vez teníamos que coger el tren para llegar al pueblo de al lado para empezar a subir al destino escogido. El tren tardó 20 minutos en llegar a destino y en la estación nos estaba esperando Josetxo. 
Al salir de la estación había un carro (gurdia) tirado por un caballo. Los cuatro estábamos boquiabiertos al ver aquello. Nosotros, tan de ciudad, íbamos a subir por primera vez en un carro como este. La gurdia estaba toda cargada de viandas y botellas.

historias de jacinta. gurdia


Josetxo nos explicó que el resto de las familias nos esperaban al inicio de senda, que en el carro estaban los bártulos de todos y que al ser nosotros los que llegábamos de más lejos iríamos en la gurdia hasta allí.

Colocamos nuestros enseres como pudimos y nos sentamos, como pudimos también en unos pequeños asientos."

En este punto de la historia, Jacinta se detuvo para reír a carcajadas,
Karmentxu contagiada empezó a reír también pero
se dio cuenta de que Jacinta reía por algo que
todavía no había contado y estaba recordando.
Continuó diciendo:

"He de reconocer que el viaje, que duró un cuarto de hora, se nos hizo eterno pues nunca habíamos viajado en un carro semejante.

Karmentxu, tú ya has visto gurdias en la "Jira Vasca" y te haces a la idea de cómo eran. Aquello se movía tanto que parecía que todo iba a salir disparado y nosotros también. Mi primo y yo, niños de 13 y 14 años, nos divertíamos mucho de los continuos vaivenes y saltos que daba la gurdia, sin embargo, mi ama y aita estuvieron muy pesarosos los días siguientes…"

Jacinta reía a carcajadas recordando los movimientos
que iban haciendo dentro de la guardia y para expresarlos mejor,
se paraba para escenificarlos con gracia, pues a pesar de sus 80 años
era vital, salerosa y ágil.
A Karmentxu no le quedaba otro remedio que reír también. 

Continuaba Jacinta:

"Después del trayecto y unas buenas carcajadas con mi primo llegamos al punto donde el resto de familias nos esperaban. El dueño de la gurdia empezó a repartir a cada uno lo suyo. Allí nadie se libró de ir bien cargado con lo que le correspondía.
Después de los saludos y abrazos entre familiares y amigos, emprendimos nuestra marcha."

En este punto Jacinta detuvo la historia  y mirándome fijamente me dijo:

" Karmentxu, por aquella época solíamos ir al monte como mulas..."

Se rió a carcajadas y continuo con la historia:

"Mi primo y yo llevábamos la gran cazuela con el guiso de carne que iba a ser el plato estrella. El compás de nuestros pasos era perfecto pues en ningún momento tropezamos ni nos detuvimos. Todos íbamos contentos por pasar un día en el monte entre amigos y los niños correteaban arriba y abajo como si fueran cabritillas.

Se decidió que cada hora descansáramos  para tomar algún refrigerio y ya tocaba el primero. Uno de los mozos del grupo se acercó hacia mi para preguntarme si quería relevo para llevar la cazuela. Le respondí que no hacía falta. Y al insistir el mozo, mi primo, molesto pero con buenas palabras le respondió que yo tenía tanta fuerza y aguante que cualquiera de los mozos. El chico se marchó algo cabizbajo.

Nuestras paradas de refrigerio eran toda una fiesta en las que rápidamente se sacaban pan, embutidos y sidra y convidábamos a todo el que pasaba.
De estos llegamos a hacer tres, así que para cuando llegamos a nuestro destino todo el mundo estaba muy alegre entre cánticos e irrintzis...
Ambrosio y yo solo bebíamos agua con lo que la integridad de la cazuela estaba asegurada - decía Jacinta riéndose -

A medida que nos acercábamos a nuestro destino, vimos un grupo de gente que estaba colocando mesas y sillas que sacaban de un caserío que había al lado.  Ambrosio y yo nos miramos con cara de extrañeza y antes de que preguntáramos mi ama nos contó que aquel caserío era de la tía Rufina y que todos aquellos chicos eran sus hijos.

historias de jacinta. gurdia


Para cuándo llegamos, todas las mesas y sillas estaban preparadas. Los porteadores de las bebidas las metieron bajo una pequeña cascada de la cual bajaba abundante agua muy fresca. La comida se puso a la sombra y todos nos sentamos o tumbamos a descansar hasta la hora de comer. Al poco rato los mayores empezaron a beber sidra fresca-fresca y los jóvenes y niños empezamos a jugar y corretear.

El lugar era precioso, el caserío estaba en lo alto de una loma, rodeado de montañas. Si mirabas al Este veías una larga cadena montañosa y si mirabas al Norte se vislumbraba el mar a lo lejos. El cielo estaba limpio y muy azul con lo que se podía ver hasta muy lejos en el horizonte.

Mi primo y yo subimos a lo alto de un promontorio y allí, girando sobre nosotros mismos podíamos ver toda aquella hermosura.

Nos llamaron a comer y todos los jóvenes y niños que jugábamos desperdigados fuimos corriendo a la cascada a lavarnos las manos.

Sobre la mesa había toda clase de viandas y bebidas y el guiso repartido en los platos y con el hambre que teníamos los jóvenes, lo fuimos devorando todo.

Después de la comilona, la tía Rufina sacó mantas y sábanas que desperdigó por el suelo para que la gente se tumbara a gusto para dormitar. El sol apretaba por lo que todas las sombras estaban solicitadas por nosotros y el por el abundante ganado que pastaba por allí.

historias de jacinta. behiak


Al poco rato, Ambrosio y yo nos aburríamos de estar quietos sin hacer nada. Así que le dijimos a mi ama que nos íbamos de excursión a curiosear y en silencio…

De pronto Jacinta detuvo su historia y con cara de susto le dijo a Karmentxu:

- "Karmentxu, ¿sabes la hora que es?"

Se habían sentado instintivamente en un banco del parque,
mientras Jacinta contaba la historia y
desde allí se veía el reloj que había en la calle.

historias de jacinta. reloj calle


Karmentxu levantó la cabeza para mirar y de un salto se puso de pie nerviosa.

- "Me tengo que ir Jacinta" -le dijo- pero sin falta mañana me sigues contando.

Y mientras se marchaba presurosa oyó decir a Jacinta:
 - "Mañana te contaré cómo conocimos a Bartolo"

Karmentxu se giró para responderle y pudo ver cómo Jacinta se reía plenamente. 
¿Quién sería Bartolo?

(Continuará... ;-D)

-------------------
(foto del caserío tomada prestada de: http-//bertan.gipuzkoakultura.net/ y la del reloj de google)
continúa en: Jacinta y Bartolo



Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358

martes, 13 de agosto de 2013

¡Jacinta, todo recto!-2

historias de Jacinta


Esa mañana Jacinta llegaba muy cansada, había tenido una mañana ajetreada pues esperaba visita en casa y había salido a hacer la compra muy temprano. 
A su edad las cosas se toman con mucha más calma que de joven y ella lo tenía todo preparado con mucha antelación. Sin embargo, siempre falta algo a última hora. Había salido de casa nerviosa y algo alterada y ahora de vuelta, se sentía fatigada, así que decidió parar un rato en el parque. Se sentó en uno de los bancos tranquilamente viendo a la gente pasar.
Le divertía mirar a la gente porque esto siempre le traía historias a la cabeza, recuerdos de vivencias pasadas o contadas…

El Sol calentaba pues ya era mediodía pero ella estaba muy a gusto. Con el paso de los años se había ido debilitando aquella gran Energía que ella tenía y que le mantenía la temperatura corporal a raya. Ahora solía sentir más frío, así que este agradable Sol, lo aguantaba perfectamente.

Se encontraba disfrutando del momento cuando se le acercaron unos turistas. Se sobresaltó un poco porque inmersa en sus pensamientos no los había visto acercarse, querían saber qué dirección debían tomar para ir hacia el centro del pueblo.
Ella se puso de pie con esa gracilidad que su avanzada edad le permitía y empezó a explicarles:

- Claro que os voy a explicar por dónde se va. Mirad, -y empezó a señalar con el dedo como si de la estatua de Colón se tratase- ¿veis aquella tienda de ultramarinos? Tenéis que coger esa misma calle y seguir todo recto. Cuando lleguéis a la rotonda, todo recto, llegaréis a la plaza del pueblo. 

Justamente en este punto de la explicación llegó Karmentxu y preguntó si podía ayudar. Jacinta le explicó que los jóvenes querían ir al centro del pueblo y ella estaba intentando explicarles. Karmentxu tomó las riendas de la explicación y los turistas se dirigieron a su destino.

Cuando Karmentxu se giró, Jacinta se estaba riendo, al parecer había recordado alguna de tantas historias que le venían a la cabeza y se estaba riendo a gusto.
Siempre que podía, Karmentxu solía acercarse a Jacinta para conversar un rato con ella, pues era una mujer muy alegre y entretenida.
Dejó que la historia de Jacinta tomase forma en su cabeza y ella misma la disfrutase recordándola antes de contársela, pues era seguro que se la contaría…

Al fin Jacinta se tranquilizó un poco y miró a  Karmentxu con esa cara de pícara que sabía poner. Karmentxu sonrío: 
- ¿Te has acordado de algo gracioso?
- Si, -le respondió Jacinta- Al intentar responder a estos turistas sobre cómo ir al centro del pueblo, he de reconocer que no me ha resultado muy fácil. Y voy todos los días al centro desde hace muchísimos años.

Karmentxu, escuchaba con atención pues lo que Jacinta iba a contar podía ser muy serio o no… ¿Qué podía ser tan gracioso en ese acto que Jacinta explicaba? Al ver Jacinta la cara de indignación de Karmentxu, volvió a reirse con ganas y al ver que Karmentxu esperaba su historia comenzó:

- Hace… muchos años fui con mi primo Ambrosio, el cuñado de Dolores la de las telas del Boulevard…

Karmentxu asentía como si los conociera pero en realidad no conocía a mucha gente que Jacinta citaba, pero la historia debía continuar…

- El tenía coche, yo era su prima favorita y solía llevarme de excursión muchas veces. Me preguntó si conocía el Santuario de Loyola y como le dije que no, quedamos un día y fuimos de excursión. Le pregunté si sabía ir y me dijo que no, pero así era él, un aventurero. 
Salimos temprano de Donosti y como llegamos pronto, nos dio tiempo a visitar el Santuario y sus alrededores.

historias de jacinta. coche de ambrosio


Mi primo tenía allí amigos, nos invitaron a comer y pasamos con ellos la tarde. Al marcharnos nos recomendaron seguir al pueblo de al lado donde vivía un tal Perico que todos conocían y que se había casado con una chica de allí. Mi primo hacía muchos años que no veía a Perico y le hizo ilusión la posibilidad de volver a verlo.

De nuevo en el flamante coche nos dirigimos hacia el otro pueblo. No teníamos ni idea de dónde vivía Perico, solo que tenía una carnicería en la plaza del pueblo, pero tampoco sabíamos dónde estaba dicha carnicería.
Al pueblo llegamos enseguida, estaba muy cerca, pero cuando entramos allí, todas las calles nos  parecieron iguales y no acertamos a llegar a la plaza, así que dejamos el coche aparcado y decidimos ir andando. 

Estaba anocheciendo y pensamos que tal vez la carnicería estaría cerrada pero era la única referencia que teníamos. Preguntamos a un chico dónde se encontraba la Plaza del pueblo. El chico levantó la cabeza pensando cómo nos podría explicar y con solemnidad nos empezó a indicar:

- Mirad, -y empezó a señalar con el dedo- vais todo recto por esta calle y veréis una casa con una ventana rota; a la izquierda no, cogéis la derecha y seguid todo recto.

Le hicimos caso, nos dirigimos hacia la casa de la ventana rota…, pero a nosotros no nos apareció una casa con esa característica, así que cuando creímos oportuno giramos a la derecha y seguimos… y nos salimos del pueblo. Volvimos sobre nuestros pasos y volvimos a preguntar a un señor de más edad que muy amablemente nos indicó:

- ¡Pero si os habéis salido del pueblo! - lo dijo tan serio que parecía una reprimenda - Es muy fácil - dijo señalando con el dedo… - seguid todo recto y veréis una fuente, allí girad a la izquierda y cuando os encontréis una casa con una ventana rota, cogéis la derecha y seguid todo recto.

Le dimos las gracias y mientras caminábamos nos miramos haciendo un gesto de sorpresa. 
Me dice Ambrosio: - ¿Pero qué pasa, aquí todo es seguir recto?

Ya había anochecido por lo que era más complicado encontrar alguien por la calle y orientarnos. Hicimos lo que el señor nos había indicado pero nosotros no vimos ninguna casa con la ventana rota… Ahora sí que estábamos totalmente desorientados, menos mal que nos encontramos con una cuadrilla de jóvenes que llegaban un poco "txispas". Les preguntamos de nuevo por la Plaza del pueblo… y ellos con esa gracia que les daba el "vinito" nos hicieron una reverencia y con aire teatral nos señalaron un camino que tenían a su derecha y al unísono nos dijeron:  
- ¡Todo recto!

historias de jacinta. el pueblo de Perico


Por fin llegamos a la Plaza y allí se encontraba la carnicería, cerrada. 
No había nadie en la Plaza para preguntar, así que nos acercamos más a la carnicería para mirar a través del cristal por si veíamos alguna luz… Y allí estábamos los dos con la cabeza pegada al cristal mirando, tan concentrados que no oímos que alguien se acercaba y nos sobresaltó cuando nos dijo:

- ¿Os puedo ayudar en algo?

Dimos tal salto que el hombre empezó a reír a carcajadas y Ambrosio no tuvo dudas, esa forma de reír… ¡era Perico!
Después de las presentaciones y abrazos, nos llevó a su casa y nos invitó a cenar.
Cuando llegó la hora de coger el coche, nos acompañó él, que ya sabía dónde teníamos el coche pues se había corrido la voz por el pueblo de que había dos extranjeros perdidos…

Nos indicó el camino para salir del pueblo y regresar a casa… Puedo asegurar que además de el dedo señalando hacia delante, utilizó varios "y seguid todo recto" que ya sabíamos que no serían tan rectos…

Cuando Jacinta acabó esta historia se echó a reír de nuevo y me dijo:

-Y yo, acabo de hacer lo mismo con esos turistas, les he señalado con el dedo como si tuvieran que ver el punto que les señalo y también les he dicho varias veces que sigan todo recto…

Y miró a Karmentxu que sonreía con la historia de Jacinta.


- Jacinta, ¿qué te parece si emprendemos dirección a casa, todo recto, cuesta arriba?

Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358

martes, 30 de julio de 2013

Jacinta y el bolso-1

historias de Jacinta
Añadir leyenda


Jacinta era una mujer del barrio, de unos 80 años. 
El paso de los años la trataba bien pero su cuerpo se estaba encorvando. 
Su aspecto era muy cuidado y ella era muy presumida, siempre salía con sus elegantes trajes, con el bolso y los zapatos a juego. Toda una señoraza.

Vivía en la casa de al lado de la "Pildoritas", una hermosa villa de tres pisos y un amplio jardín lleno de cuidadas flores.

Como cada día, se dirigía hacia el centro, para lo cual tenía que bajar la cuesta. Y allí se encontró con Karmentxu, una joven de unos 20 años. Cuando coincidían hablaban distendida y alegremente, se entendían muy bien, salvando la distancia de la edad.

Cuando llegaron al final de la cuesta y en las inmediaciones de la estación de tren, Jacinta le contó lo que unos pocos días atrás le había sucedido y el susto que se llevó…

Una moto a toda velocidad se le echó encima y tiró de su bolso arrancándoselo,
a pesar de sus 80 años era un mujer fuerte y logró recobrar el equilibrio gracias a que se encontraba cerca de la pared y pudo sujetarse en ella. 



historias de Jacinta, el ladrón


Muy nerviosa y asustada se dirigió a la policía para poner una denuncia y allí le indicaron que le avisarían si aparecía el bolso.

Pasaron pocos días y la policía la llamó para que recogiera el bolso. Le explicaron que había aparecido abandonado en un rincón de una de las calles. 
Lo antes que pudo se dirigió a la comisaría y allí se lo entregaron para que lo revisara y viera si le faltaba algo.

Como os podéis imaginar le faltaba la cartera...


historias de Jacinta, el bolso


Jacinta con avidez revisaba todo el bolso. El policía que le atendía la miraba con curiosidad mirando la cara de alegría que iba poniendo Jacinta a medida que continuaba su revisión. El policía no entendía muy bien aquellas expresiones de alegría y le preguntó si le faltaba algo más.

Jacinta explicó los motivos de su contento. Ella tenía por costumbre meter un poco de dinero en la cartera pero el resto lo repartía en los numerosos compartimentos que tenían sus bolsos, así como el DNI y demás papeles importantes que debía llevar encima. 

Explicó al policía que esto se lo había enseñado su ama y que lo tenía muy bien aprendido y que, como podían comprobar a ella le había resultado muy eficaz.

Y con ese aire alegre que Jacinta desprendía por doquier, dejó a los policías sonriendo mientras cruzaba el umbral de la puerta, contenta por haber recuperado su bolso casi intacto.

Contada la historia a Karmentxu, las dos reían con ganas por el desparpajo que desprendía Jacinta contando sus historias y se despidieron hasta el próximo encuentro.






Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358

martes, 4 de junio de 2013

Ha salido el Sol

Hoy, lunes, ha salido el Sol.
¡Increible, sorprendente!

Hemos estado pasados por agua, con viento, frío...
Casi peor que en el más crudo invierno. 

Y por fin hoy el Sol se ha dignado a salir y no me he querido perder la explosión de color del monte.
He subido a Erlaitz, a mi rincón favorito.

Erlaitz frondoso

¡¡Qué emocionante ha sido ver  todo lo que el lugar me estaba ofreciendo...!!
Un monte frondoso, con una gran variedad de verdes, elegantemente vestido.
Montones de riachuelos y cascadas por todas partes.
El vuelo de las rapaces, el cántico de varios pájaros. Los grillos entre los helechos.

Vacas y toros y sus terneritos, caballos y potros, ovejas.

Vacas

Yegua y potro

Vaca y ternero

Yegua y potro tumbado

terneros

Vaca y ternero

Potro

yegua y potro pastando

ternero


Hemos dado el paseo con tranquilidad, disfrutando del paisaje y
del calor del Sol.
He recogido montones de fresas silvestres, pequeñas pero jugosas y con gran sabor y cuando las vacas han empezado a llamar a sus terneros para merendar, yo también he sacado mi merienda que junto a las fresitas, ha sido una de los mejores manjares que podía tomar en semejante entorno.

ternero mamando
¡¡a merendar!!

¡¡Una vez más me desmuestran los animales cuánto tenemos que aprender de ellos!!
En este video se aprecia la buena relación entre unos y otros, ;-D


¡¡Espero que te haya gustado!!




miércoles, 29 de mayo de 2013

El Color de vuestras Palabras

best blog awards

Hace unos días recibí una agradable noticia, mi querida amiga Josune López Azurza, @JosuneJae, me nominó en www. academiaainhoa.com a los Best Blog Awards

¡¡Qué ilusión me hizo!!

A los pocos días, otra amiga, Ofelia Garcia del Castillo,
@CastilloMendia, me nominó también en
http://castillomendia.blogspot.com.es

¡En este punto, ya me estaba emocionando!!

Y cuando creí que la Alegría no podía ser mayor,
una tercera nominación por parte de Susana Rodríguez,
@SusanaRodriguezC en http://susanarodriguez.net



¡¡Aquí ya, me emocioné del todo!!

Ellas, son tres grandes personas,
mujeres luchadoras,
tres mujeres que van dejando huella por donde pisan y
no pasan indiferentes por nuestras vidas.

Sus blogs, son tres blogs muy diferentes pero tienen algo en común y es que están llenos de sentimientos y mucha Energía que transmiten a todo el que se acerca a ellos. Siempre que los leo, las palabras adquieren Color y Vida propia y puedo perfectamente visualizar todo lo que me van transmitiendo.

Es todo un honor que estas tres magníficas profesionales, hayan tenido el detalle de nominar Amaia La Sonrisa Feliz.


Y con el Color y Calor
de vuestras palabras,
Amaia no puede más que Sonreir Felizmente.
¡Muchas gracias Amigas!!


Amaia la sonrisa feliz best blog


El fundamento de los Best Blog Awards es dar a conocer a nuevos bloggers y animarles a continuar. Las normas en estos premios están muy bien delimitadas, lo que fomenta a su vez, el networking.
Una vez que has sido nominado por algún blogger, los pasos son los siguientes:

-Nombrar en tu blog a quien te concedió el premio.
-Responder a las 11 preguntas que te formula.
-Contar 11 cosas sobre ti.
-Conceder el premio a otros 11 blogs.
-Formular 11 preguntas que deberán contestar los premiados.
-Seguir al blog que te ha otorgado el premio.
-Informar a los 11 bloggers premiados por ti.


Las 11 preguntas que se han formulado:

1-¿Cuánto hace que tienes el blog? 
El blog nació en Junio de 2012

2-¿Por qué te decidiste a crearlo?
Siempre me ha gustado escribir. Yo era de las que escribía montones de cartas a lo largo del año. También me gustaba escribir relatos cortos.

3-¿Te resulta difícil publicar con poco margen de tiempo?
En esta vida tan ajetreada que nos toca vivir, lo que me resulta difícil es encontrar el hueco de tiempo para hacer esto.

4-¿Cómo te organizas? 
Hay momentos que me organizo mejor y otros peor. Pero lo ideal sería poder publicar una entrada semanal.

5-¿Qué sientes en el momento de publicar? 
La satisfacción de haber contado algo que me ha producido una agradable emoción y el deseo de transmitirla como yo la he sentido.

6-¿Y cuando recibes comentarios? 
Me encanta poder conversar sobre lo escrito y recibir lo que otros opinan sobre ello.

7-¿Acostumbras a leer otros blogs? 
Si, todos los que puedo, me encanta leer y aprender.

8-Aparte de escribir, ¿qué te gusta hacer? 
Hacer fotos, salir al monte y mezclarme con la Naturaleza, estar con la familia y los amigos, participar y colaborar en eventos...

9-Un libro. 
Voy leyendo muchos libros, ahora mismo estoy con uno titulado: "Los personajes de tu mente" de Pepe Martínez. 

10-Una canción.
¡Qué difícil! He de reconocer que me gusta la música variada, depende del momento...
Pero hay una que la cantaré hasta el final: "hegoak ebaki banizkio de Mikel Laboa" (http://youtu.be/RtZXavurBcE)

11-Un destino en el mundo. 
Seguir luchando por ser una persona buena y fiel a mis principios.


Contar 11 cosas sobre mi:

Soy alegre y positiva.
Ejerzo la empatía y aprendo de ello cada día.
Me gusta la lealtad y la honestidad.
Hago con ilusión el trabajo que me toque hacer
pero este camino profesional en el que me estoy introduciendo
me apasiona.

Soy proactiva.
Me encanta estar con personas, conversar y estar a gusto.
Cada día agradezco la hermosa vida que me toca vivir,
el haber coincidido en esta vida con mi ama Karmentxu e
ir conociendo a los amigos que me voy encontrando por el camino
y tanto me aportan todos y cada uno de ellos.
Sencillamente, soy Feliz.



Mis 11 preguntas para mis nominados:
Las mismas 11 preguntas que yo he respondido


Conceder mis nominaciones:


Ahora viene lo más difícil pues son muchos los amigos que publican regularmente blogs con contenidos muy elaborados, de diferentes categorías..., de los cuales aprendo mucho y de los cuales capto algo que me sirve para mi vida profesional y personal.
No puedo dejar de mencionar a 
@Cmanagerclub, del cual obtengo apoyo y conocimientos todos los días.

1- Inmaculada González Baonza

2- Rosa M. Alcaide: el recetario secreto de rosita cocinillas

3- Pilar Perez Baz

4- Montse Jeme

5- Irudhitz - Maine Beristain
http://www.esenciadeirudhitz.com

6- Joaquin Gómez

7- Tania Montoro

8- Miguel Martin 

9- Anselmo Carballo

10- Aitor Uranga


¡Ahora amigos, os toca a vosotros continuar con la rueda!
¡Muchas gracias y muchos ánimos!




martes, 9 de abril de 2013

La piedra en el camino

El otro día paseando por el monte Erlaitz pensaba en lo relativo que resulta a veces todo en la Vida y la importancia que llegamos a darle a muchas cosas que nos suceden. 
Cuando uno es niño, todo es grande, novedoso, por descubrir y a medida que va creciendo y llega a la adolescencia y juventud, todo son bobadas y parece que nada tiene importancia porque nosotros somos el centro del Mundo en el que vivimos. 
Cuando llegamos a adultos, nos damos cuenta que el Mundo en el que vivimos es como es y que delante de nosotros hay muchas cosas por descubrir, que en realidad hay muchos Mundos delante nuestro.

Bueno, de cada uno depende la actitud que va a ir tomando a medida que la Vida avanza. Los hay que se quedan "quietos" en su sitio, viendo la vida pasar y lamentándose de todo lo que acontece. Luego hay otros que parece que se mueven mucho y lo único que hacen es eso, moverse pero en el sitio. Y luego hay gente que sin tanto movimiento va colocando su granito de arena en todo lo que vive.


piedra grande en el caminoComo decía, estaba yo paseando y me paré un momento para contemplar el paisaje, me recosté un momento en la hierba y al hacerlo me topé cara a cara con una piedra.


¡Una piedra en el camino!


A lo largo de la Vida nos encontramos muchas "piedras en el camino" y
dependiendo de la situación en la que nos
encontremos y nuestro estado de ánimo,
podemos sortearlo con más o menos
facilidad.

La piedra que tenía delante de la cara, se veía grande desde mi posición recostada y pensé si sería capaz de impedirme continuar el camino. A la vez que me deleitaba con el paisaje, aparecía en mi una sonrisa con estos pensamientos pues estaba culpando a una piedra sobre mi avance o no por el camino que había tomado.

Como en la Vida misma, cuando nos surge un percance, nos empeñamos en concentrarnos en los problemas y muchas veces regocijarnos en ellos en lugar de empezar a pensar en las soluciones.


la piedra mediana en el camino

Me incorporé y senté y con sólo ese gesto tan simple, la piedra disminuyó de tamaño.
Está claro que cuando nos surge un problema, si lo meditamos un poco y nos ponemos a la acción este empieza a solucionarse.



Mi relación con esa piedra ya se volvió desafiante y mirándola fijamente, me puse en pie, me alejé un par de pasos de ella y la volví a mirar.

¡Era una simple piedra en el camino
como tantas que hay por todas partes!


la piedra en el camino pequeña

Una de tantas piedras que cuando las asumes, las pisas sin ninguna dificultad y casi ni te das cuenta que están ahí por reconocerlas y saber cómo son.


Una vez reconocida nuestra "piedra en el camino", nuestro problema, haberlo meditado y enfrentado, nos damos cuenta de que no era para tanto. Tan sólo hace falta, pensar un poco en ello y empezar a tomar distancia para darse cuenta de que la magnitud de lo que nos perturba, tampoco es para tanto.


Antes de continuar mi paseo por Erlaitz, saqué unas fotos al paisaje, y la piedra apenas se distinguía, era una piedrita más entre tantas que hay en el monte y que no reconoceré la próxima vez que pase por este lugar.


la piedra dejó de tener importancia al alejarme de ella

¡Qué curiosa es la perspectiva de las cosas! 

Hace un momento la piedra se me presentaba grande y ahora casi ni la distingo...

Continúe mi camino contenta y feliz, con la sonrisa puesta, con alegría, pensando en lo maravilloso que era el día y lo bonito que era el paisaje.

¿Te has encontrado tú alguna piedra en el camino? ¿Cómo la ves ahora?
¡Que tengas un Feliz día!