martes, 22 de septiembre de 2015

Lucha diaria y constante

Este pasado viernes una buena amiga me ha llamado por teléfono. Hacía tiempo que no habláblamos. La una por la otra, el tiempo estaba pasando de largo...
Empezamos llamándonos por turnos y creo que me tocaba a mi esta vez, pero unas veces por pereza y otras por dejadez...

La cosa es que ella llamó ella... para contar una mala noticia


Un amigo que tenemos en común, un amigo felizmente casado, con tres maravillosos hijos pequeños, ha fallecido.

Después de todo un año luchando con grandes dolores de cabeza y hacerle las pruebas pertinentes, observaron que tenían que operarle la cabeza, pero sin éxito. Sufrió mucho durante varios meses, y finalmente ha fallecido.

Ha dejado una familia desecha y una madre de 80 años que se pregunta por qué a estas alturas tiene que soportar también esto y además revivir lo que a ella misma le sucedió cuando su propio marido falleció también a edad similar a la de su hijo y la dejo con tres hijos pequeños.

Y cuando mi amiga me estaba contando todo esto
pensé que la próxima vez sin falta la llamaría
aunque la pereza se pusiera por delante,
pensé que todos mis dolores de cabeza están teniendo solución,
pensé en todos los petardos y gente chinche e
insulsa que suele haber alrededor y que no valen un pimiento,
pensé en los que se acercan para sacar "duros a cuatro pesetas",
osea a robar, y que se merecen todo lo malo que les trae la vida,
pensé que ser necio es tan peligroso como ser malo... 

Y cuando me despedí de mi amiga prometiendo llamarla pronto y colgué el teléfono,
lloré por mi amigo,
lloré por su familia,
lloré por su madre,
lloré por nosotras,
lloré por los petardos
lloré por los necios...

Y cuando por fin me sentí aliviada, levanté la cabeza bien alto  y recordé: 

La Gran Suerte que tengo por tener la familia que tengo, por tener a Karmentxu, por conocer a la gente maravillosa que conozco, a los que de verdad me quieren y valoran. ¡¡Gracias amigos!!.